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Se
realizó un estudio descriptivo a 90 personas de 60 años
y mas, pertenecientes al Consultorio Médico de la Familia
No.24 del municipio de Taguasco, provincia de Sancti-Spíritus,
con el objetivo de valorar el comportamiento de la sexualidad en
la tercera edad. Para ello se confeccionó una encuesta que
respondiera a nuestros objetivos. Dentro de las conclusiones que
encontramos en nuestro estudio vemos que: en el grupo de ancianos
predominó la edad entre 60-74 años, el sexo femenino,
los que tienen pareja estable, los jubilados en el sexo masculino
y en el femenino, las amas de casa y las familias extensas con alteraciones
en la dinámica. La mayoría de los ancianos refieren
que no tiene privacidad para las relaciones sexuales, siendo sus
relaciones afectivas con la pareja regulares. La patología
más frecuente detectada en este grupo fue la Artrosis seguida
por la Hipertensión Arterial. Resultó notable como
más de la mitad de los ancianos refieren tener relaciones
sexuales activas y la mayoría las consideran agradables y
normales. En este tema aún la información se consideró
muy deficiente por lo que recomendamos hacer un mejor trabajo educativo
con los ancianos sobre este aspecto tan importante para su calidad
de vida.
Introducción
El fenómeno del envejecimiento en la población se
produce de forma paulatina y en él intervienen la fecundidad,
la mortalidad y las migraciones, variables que en acción
combinada en el tiempo determinan el crecimiento y la estructura
por edades de la población; de suma importancia para la
planificación económica y social de cualquier país.
En el mundo, en términos absolutos, el número de
personas de 65 años y más se habrá multiplicado
aproximadamente por cuatro entre 1955 y 2025 y su proporción
frente a la población total va a duplicarse (5,3 % en 1955
– 10 % en el 2025).
En Cuba es importante precisar que al encontrarse la fecundidad
por debajo del nivel de reemplazo (menos de una hija por mujer)
la población de 0-14 años ha ido disminuyendo con
respecto al total y al mismo tiempo al descender los niveles de
mortalidad, ha aumentado la proporción de las personas
de 60 años y más que en los últimos años,
desde el punto de vista cuantitativo ha tenido una significación
importante en el proceso de envejecimiento.
Las provincias más envejecidas del país son Villa
Clara y Ciudad de la Habana con índices de 17,4 % y 17,1
% respectivamente. Sancti Spiritus desde 1998 se suma sobre el
15 % para llegar a una provincia con grado III de envejecimiento.
Actualmente consta con el 15,9 % del total de la población
mayor de 60 años.
Esta dinámica poblacional que se ha presentado en las últimas
décadas, evidencia la aparición de un proceso de
envejecimiento y las proyecciones de población revelan
que para el año 2025, Cuba será el país más
envejecido de la región y según las proyecciones
de la población, se espera que para este año el
24 %, estará comprendida en el grupo de 60 años
y más y alrededor del 55 % sean mujeres.
La vejez es un proceso que en orden biológico se manifiesta
por una disminución genérica del metabolismo; pero
es importante tener en cuenta la sociedad en la cual se desarrolla
ya que es un proceso biopsicosocial.
En nuestra sociedad, la ancianidad constituye un problema serio
de salud, al constituir ésta un derecho de la población,
se trabaja cada vez más en torno a la creación de
condiciones óptimas para la atención geriátrica.
Por otra parte los adelantos de la revolución científico-técnica,
hacen que la vejez hoy en día tenga características
cualitativamente diferentes a hace un cuarto de siglo. Por ello,
un hombre o mujer a los 60 – 65 años en Cuba, por
regla general tiene un nivel aparencial de mucho menos edad, tal
como sucede en países de alto desarrollo.
La atención al anciano ha alcanzado logros notables en
nuestro país, sin embargo en el abordaje de la sexualidad
en la tercera edad persisten actitudes retrógradas que
son muy similares a las que existían en siglos anteriores
y que tienden a rechazar, burlarse o en el mejor de los casos
ignorar la existencia de actividad sexual en las personas mayores
de 60 años.
Esta actitud ante la sexualidad en la tercera edad puede tener
dos explicaciones:
En primer lugar, la incorrecta asociación que se le ha
establecido entre sexualidad y reproducción, mediante la
cual se considera que solo es normal la actividad sexual durante
la edad reproductiva y por tanto los ancianos no tienen porque
practicarla.
En segundo lugar, la existencia del prejuicio (viejo = enfermo)
que es tan fuerte que se instala en los destinatarios del prejuicio
e incluso en el personal que atiende los ancianos./p>
Existen conceptos equivocados en que se plantean que la actividad
sexual debe desaparecer en la edad avanzada como un apagamiento
fisiológico inevitable y por lo tanto, desear o hacer en
materia sexual después de los 60 años, no es natural,
fisiológico, moral, socialmente bien visto. De ahí
que esta idea de muerte sexual se convierta para muchas personas
de ambos sexos en un factor de ansiedad cuando llega a la edad
madura y ve aproximarse esa etapa crítica, lo que provoca
el comienzo de trastornos en la función sexual de índole
puramente psíquico.
Muchos jóvenes se sorprenden y avergüenzan al ver
las ostensibles manifestaciones de cariño de los mayores
y se producen comentarios agresivos e irónicos como son:
“Hay que comportare de acuerdo a su edad”, “Ustedes
ya no están para eso”, “Eso es de viejo verde.”,
etc.
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Sabido es que la problemática de la población envejecida
es de difícil abordaje. La complejidad de los problemas
que generalmente afecta a un anciano frágil, demanda el
concurso de varias disciplinas: Medicina, Psicología, Enfermería,
Trabajo Social y otros para evaluarlos de forma real. Su solución
con frecuencia escapa de la intervención aislada del trabajador
de la salud y precisa la participación de otros sectores
de la sociedad.
No se pueden olvidar las falsas creencias y mitos acerca de los
factores que contribuyen a la desvalorización de los ancianos,
los que están agrupados del modo siguiente:
1. Las desviaciones sexuales son más frecuentes en la vejez.
2. La actividad sexual es mala para la salud, especialmente en
la vejez.
3. Es indecente y de mal gusto que los viejos tengan interés
por la sexualidad.
4. Actitudes ante la vida sexual de los mayores: censura, reproche,
miedo, sorpresa, risas y chistes.
5. En la menopausia termina la vida sexual.
6. Las personas de edad no son sexualmente deseables, no tienen
deseo sexual y no son sexualmente capaces.
Estudios actuales han demostrado que la actividad sexual del
anciano está influenciada por un grupo de factores que
pueden incluso hacerla desaparecer y cuyo conocimiento es necesario:
- Factor de pareja: esta es la causa que más provoca abstinencia
sexual sobre todo en la mujer. Existe mayor tendencia a la viudez
en la mujer y la sociedad no aprueba que una anciana trate de
buscar una nueva pareja después de enviudar y por lo tanto
estas mujeres renuncian a la sexualidad.
- Deterioro de la relación matrimonial: este aspecto es
uno de los que más se ve en las consultas como causa de
trastornos sexuales en la ancianidad e influye entre otros en
la monotonía de la relación sexual y en los problemas
de la comunicación.
- Salud: Innumerables enfermedades mentales y físicas pueden
influir negativamente en la sexualidad en la tercera edad. Toda
enfermedad debilitante que afecte el psiquismo, por diferentes
mecanismos, pueden dar al traste con toda actividad sexual. La
Diabetes Mellitus es un ejemplo típico de enfermedad crónica
que puede afectar las relaciones sexuales en el anciano. La artrosis,
sobre todo en la mujer puede dificultar la realización
del coito.
- Sexo: es muy común que la pauta sexual de la pareja sea
impuesta por el hombre, dado a que ese es el papel que se le asigna
la sociedad y se da el caso de que la mujer pueda quedar por debajo
de sus deseos o aceptar la actividad, para mantenerse a tono con
su pareja.
- Condiciones domésticas: es muy frecuente en nuestro país
que coincidan tres generaciones habitando la misma casa y generalmente
los ancianos tiene que compartir su habitación con otra
persona, pues no se piensa que ellos necesitan privacidad.
- Jubilación: Este cambio en rol social y la preocupación
derivada de este, cuando no se está preparado para afrontarlo,
actúa de forma negativa en las relaciones sexuales del
anciano.
El envejecimiento en sí mismo al ser un proceso fisiológico,
no cursa como una enfermedad. Cuanto más se cuide un individuo
en su juventud, cuanto menos beba, fume o consuma medicamentos,
cuanto menos kilos tenga y más ejercicios físicos
haya efectuado, tendría más posibilidad y sin problemas
y si a esto se le agrega haber tenido un ejercicio gozoso frecuente
e intenso del erotismo, se arriba a la tercera edad sin inconvenientes
funcionales en el área genito-sexual.
Durante investigaciones realizadas sobre la sexualidad de las
personas de la tercera edad, muestran que éstas, con relativa
buena salud y que gusten del sexo, son capaces de mantener su
actividad sexual. Esta capacidad depende de la vida pasada y de
la actitud con respecto a la ancianidad en su conjunto y en particular
de sus propias creencias e imágenes.
En la vejez, existe mayor experiencia sexual, mayor entendimiento
en la interacción con la pareja, mayor ternura y sabiduría.
Como en esta etapa de la vida se agudiza el criterio de la realidad,
se toma mayor conciencia de lo que puede y no puede hacerse con
el sexo, el erotismo está vigorizado en comparación
con el acto sexual propiamente dicho, con una mayor consolidación
de la pareja. Al desaparecer los intereses o las preocupaciones
reproductivas, la sexualidad en esta etapa de la vida, tiene como
único fin el dar y recibir placer.
Todo lo planteado anteriormente, indica que en la tercera edad
no constituye una utopía hablar sobre la sexualidad, sino
lo contrario una verdad incuestionable. Por lo tanto el Psicólogo
como profesional de la Salud, puede contribuir de forma eficaz
a la eliminación de tabúes y prejuicios sobre la
sexualidad y la vejez, mejorar la calidad de vida de los ancianos
y lograr que estas personas estén en condiciones de:
- Asumir a lo largo de toda su vida su sexualidad de una manera
enriquecedora, placentera y responsable.
- Desarrollar una autoimagen positiva para sustentar su autoestima
y autonomía, asumiéndose en la originalidad de su
identidad de género.
- Poder vivenciar su sexualidad distinguiendo la función
reproductiva del placer.
- Desarrollar la capacidad de sentir, gozar, amar y ser amado.
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Por tanto, nos planteamos como HIPÓTESIS de nuestro trabajo
las siguientes:
1. En la tercera edad pueden mantenerse las relaciones sexuales.
2. Sobre estas relaciones sexuales pueden influir factores tales
como: estado físico y mental, relaciones afectivas con
la pareja, privacidad, estructura y funcionamiento familiar, así
como la educación sexual.
OBJETIVOS:
General:
Valorar el comportamiento de la sexualidad en un grupo de ancianos.
Específicos:
1. Describir algunas variables de carácter general como
son la edad, el sexo, estado civil y ocupación.
2. Determinar la influencia que tienen en las relaciones sexuales
de los ancianos, algunos factores como estructura familiar, privacidad,
relaciones familiares y relaciones afectivas con la pareja.
3. Identificar las patologías más frecuentes en
los ancianos estudiados y su posible repercusión en la
actividad sexual.
4. Analizar la existencia de relaciones sexuales activas así
como la frecuencia de las mismas en el grupo de ancianos que se
estudian.
5. Determinar la influencia de la Educación Sexual sobre
la opinión de los ancianos acerca de la sexualidad en la
tercera edad.
METODOLOGÍA:
En nuestra investigación se realizó un estudio descriptivo
con un universo de trabajo de 434 personas pertenecientes al CMF
No.24 del municipio de Taguasco perteneciente a la provincia de
Sancti Spiritus.
Se tuvo en cuenta para la selección la muestra a 93 personas
de 60 años o más, que representan el 21,4 % de la
población total. Se excluyeron de nuestro trabajo aquellos
ancianos con limitantes de orden psíquico y mental y los
que no estuvieron de acuerdo en cooperar, quedando conformada
definitivamente por 90 ancianos, para un 96,7 % del total, lo
que consideramos representativo.
Todo este estudio se efectuó en el período comprendido
desde febrero hasta diciembre del año 2003.
Para dar respuesta a nuestros objetivos se elaboró una
encuesta la cual fue aplicada de forma individual por el autor
del trabajo para evitar valoraciones subjetivas en los resultados
y por constituir datos de carácter confidencial. También
se utilizaron datos de las Historias Clínicas familiares
e individuales.
Los datos obtenidos, se reflejaron en tablas utilizando el método
porcentual para el procesamiento estadístico.
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DEFINICIONES OPERACIONALES:
Relaciones afectivas de la pareja:
Buenas: Existe confianza entre ambos, se apoyan mutuamente, existe
buena comunicación, el clima emocional predominando el
afecto y la comprensión.
Regulares: Existe confianza y apoyo entre los miembros de la pareja,
pero existe una pobre comunicación en el plano verbal y
afectivo.
Malas: No existe confianza ni apoyo entre los miembros de la pareja.
La comunicación verbal y afectiva es deficiente, predomina
la indiferencia y los sentimientos de soledad.
Clasificación de la familia de cuerdo a su estructura
· FAMILIA NUCLEAR: padres casados o no con o sin hijos.
· FAMILIA EXTENSA: conviven entre 2 y 4 generaciones.
· FAMILIA AMPLIADA: conviven miembros que no proceden de
líneas generacionales directas.
Conclusiones
1. La mayoría de los ancianos se encuentran en las edades
comprendidas entre 60 y 74 años predominando el sexo femenino.
2. En ambos sexos predominan los que tienen pareja estable, seguidos
de la viudez, siendo esta más representativa en el sexo
femenino.
3. En cuanto a ocupación el mayor número de hombres
correspondió a jubilados y las mujeres a amas de casa.
4. La mayoría de las familias donde conviven los ancianos
están clasificadas como extensas.
5. La mayoría de la muestra estudiada refiere falta de
privacidad para las relaciones sexuales.
6. En cuanto al funcionamiento familia constatamos que existe
un predominio de las familias con alteraciones en la dinámica.
7. En su mayoría los ancianos clasifican sus relaciones
afectivas con la pareja como regulares.
8. En cuanto a patologías padecidas por los ancianos, ocupa
el primer lugar la artrosis, seguida de la hipertensión
arterial y los trastornos nerviosos.
9. Más de la mitad de los ancianos de la muestra refieren
tener relaciones sexuales activas, predominando en el sexo masculino.
10. En cuanto a la frecuencia de relaciones sexuales predomina
la mensual seguidos de la quincenal.
11. La opinión predominante sobre las relaciones sexuales
en la vejez es que son agradables y normales si ambos miembros
de la pareja lo desean.
12. La información que reciben nuestros pacientes de la
tercera edad sobre sexualidad es deficiente.
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